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RECOMENDACIONES PARA EL ÉXITO Y DISFRUTE DEL CURSO

RECOMENDACIONES PARA EL ÉXITO Y DISFRUTE DEL CURSO

(Extraídas de e-vocación, Santillana)

 

Comenzamos: plan de trabajo

 

Un buen plan de trabajo ha de ser un plan adaptado, equilibrado y firme, a la vez que flexible:

  • Adaptado, ya que ha de atender al tiempo disponible, pero también a la complejidad de la materia que se va a estudiar y a las capacidades del propio alumnado.
  • Equilibrado, intentando distribuir el trabajo de manera regular, estudiando de cinco a seis días a la semana. No se trata de estudiar muchas horas, sino de que este tiempo se aproveche de manera eficaz. El descanso y la diversión también son importantes.
  • Firme, a la vez que flexible, ya que ha de cumplirse con rigor, al tiempo que debe tener en cuenta las circunstancias particulares que puedan variar de un día a otro. En nuestra planificación tenemos que contar con que tendremos momentos de poca productividad o días en los que alguna obligación nos impida estudiar. Siendo así, la propia programación ha de tener un diseño flexible.

 

 

¿Cuándo y dónde estudiar?

 

¿Cuánto tiempo es suficiente para estudiar con éxito? La respuesta dependerá del nivel educativo del que se trate, el tipo de estudios, el rendimiento del alumnado, etc. Se calcula que, como mínimo, un alumno tendría que dedicar unas 40 horas semanales a su educación, incluyendo las horas lectivas. Siendo así, a estas 40 horas se les descontarían las que se dedican a las clases y la cantidad resultante serían las horas que tendrían que dedicarse al estudio en casa. Obviamente, esto se cumplirá si el rendimiento en el aula es óptimo.

Es en la tarde cuando más recientes se tienen las explicaciones del día, por lo que es el momento idóneo para repasar, hacer esquemas, realizar mapas conceptuales y completar apuntes. En el tiempo establecido para estudiar, es preferible estructurar periodos cortos de estudio intercalando momentos de descanso. La atención y la concentración son procesos variables y que, tras permanecer mucho tiempo en activo, comienzan a perder eficacia. Para los periodos de descanso se recomienda buscar una distracción no relacionada con el estudio.

¿Dónde es adecuado estudiar? Un buen sitio para estudiar debe ser silencioso, contar con una mesa amplia y despejada, buena iluminación y con todo el material necesario a nuestra disposición. Si, además, este lugar se convierte en habitual, facilitará la predisposición al estudio.

Métodos de estudio

 

Los métodos de estudio son estrategias y técnicas que proporcionan un estudio más eficaz. Nos ayudan a asimilar, comprender y, por tanto, recordar mejor la materia que debemos estudiar. Son numerosos los métodos de estudio propuestos desde el campo de la psicología, pero todos proponen una serie de pasos o secuencias ordenadas que han de cumplirse a fin de adquirir los conocimientos de manera firme, sistemática y lógica.

Os proponemos un modelo de probada eficacia: el Método Echegaray o 2L2S2R. Para llevarlo a cabo, el alumno debe tener la capacidad de distinguir ideas principales de ideas secundarias y la habilidad para resumir o sintetizar:

 

  • L (Lectura rápida): Se realiza una lectura rápida de todo el material a fin de tener una visión general del mismo.
  • L (Lectura lenta): Lectura por párrafos, reflexionando cada idea. Analítica y comprensiva. Se ha de entender todo lo que se lee.
  • S (Subrayado): Subrayado de ideas principales.
  • S (Síntesis): Síntesis de todo lo leído. Se utilizan técnicas de resumen, esquema o mapa conceptual.
  • R (Recitación): Recitar en voz alta (varias veces) la síntesis de cada bloque.
  • R (Repaso): Repaso de la unidad de manera periódica.

 

¿Cómo leer?

 

El método de lectura comprensiva EPL2R busca que el alumno capte y comprenda las ideas, en lugar de leer y repetir de forma mecánica. Está formado por cinco fases, cada una de las cuales se representa bajo las siglas que denominan a esta técnica:

 

Examinar: Dar “un vistazo” a todo lo que se va a leer con el fin de percibir el conjunto en general. Leer los títulos, subtítulos, resúmenes, fotografías, etc.

Preguntar: Plantear preguntas que susciten interés: ¿Qué sé sobre este tema? ¿Por qué es interesante? Ha de captarse la temática, creando un esquema mental.

Leer: En este punto se obtiene la máxima comprensión del tema. Leemos para entender, buscando los significados de los contenidos.

Se recomienda hacer una lectura párrafo a párrafo, pudiendo realizar anotaciones al margen utilizando palabras clave.

Recitar (responder o recordar): Recordar lo leído, haciéndonos preguntas, y repitiendo los conceptos clave.

Revisar (o repasar): Revisar todo lo leído antes de pasar a otro tema o capítulo.

 

 

 

 

 

Extraemos las ideas

 

Al finalizar el proceso de lectura comprensiva, llega el momento de extraer las ideas principales, de comparar y analizar los contenidos.

Esto se consigue gracias a ciertas técnicas o herramientas para el estudio, como pueden ser el diseño de tablas o la técnica de subrayado.

 

Aprendemos a subrayar

Para empezar, debemos leer todo el texto completo. Si caemos en la tentación de subrayar desde el principio, podemos destacar alguna idea que finalmente resulte irrelevante o que quizá esté mejor explicada más adelante.

Se recomendará a los alumnos hacer pequeñas anotaciones al margen de los párrafos, escribiendo los datos más importantes, así como el vocabulario y datos específicos que puedan utilizarse. Una vez concluido este proceso, se puede comenzar a subrayar: se utilizará un lápiz, marcando las líneas rectas con un trazado suave.

Se ha de evitar en lo posible subrayar párrafos largos, buscando aquellas palabras o frases más significativas.

 

Ordenamos las ideas

 

Si ya hemos extraído la información, el siguiente paso lógico es el de sintetizarla y clasificarla para facilitar su aprendizaje. Para ello, contamos con distintas herramientas. En este caso, profundizaremos en una de ellas: el esquema.

El esquema podría definirse como la representación de los puntos más significativos de una idea o concepto. Nos ayuda a mejorar la comprensión del texto y favorece el estudio activo al “forzarnos” a razonar sobre los contenidos, cuáles serían dignos de destacar y cómo organizarlos. El esquema, además, facilita el repaso al servirnos como guía de estudio.

Un esquema nos indica cuáles son las ideas importantes de un texto y la relación de subordinación que puede establecerse entre ellas, desde lo secundario hasta lo principal. La utilización de un lenguaje conciso favorece una rápida comprensión.

¿Cómo se hace un esquema? Las primeras veces que se realiza un esquema es aconsejable utilizar una hoja cuadriculada, para así tener una guía visual sobre la que colocar los distintos bloques de texto. Las columnas se distribuirán por orden de importancia, colocando normalmente los conceptos más generales a la izquierda para ir concretando en las sucesivas columnas hacia la derecha. Se han de escribir frases cortas con sentido y es aconsejable incluir ejemplos si así lo requiere la materia.

Existen distintos modelos de esquema: de llaves, de números, de letras y mixtos (números y letras).

 

Retención de datos

 

Ya sabemos que la preparación de una materia no debe limitarse a los días previos al examen, pues es necesario comenzar desde los primeros días del curso, trabajando de manera continuada durante todo el año. Una planificación de este esfuerzo diario permitirá que en las semanas de exámenes los alumnos se centren en repasar, afianzando los conocimientos aprendidos previamente.

Cada tarde, al llegar a casa, se ha de revisar lo que se ha visto durante el día, ya que la explicación dada en clase será reciente y resultará más fácil entender y asimilar nuevos conceptos.

El repaso, debe ser también planificado. El primer repaso se realizará una vez vista la mitad o un tercio del tema (dependiendo de la extensión de los contenidos). Un segundo repaso se realizará antes de pasar al siguiente capítulo. El tercero comenzará unas dos semanas antes del examen y en él podrá abarcarse todo el temario. El último repaso se realizará en los días previos al examen, de modo que solo tengan que refrescarse los conceptos, no es momento de aprender nada nuevo.

Tanto en el repaso diario como en los finales pueden utilizarse distintas técnicas de memorización, como la asociación de palabras o de palabras‐imagen (técnicas mnemotécnicas), el parafraseado, la argumentación o la autointerrogación (ensayo de examen).

 

                                                                                         

El examen

 

Llegado el momento del examen, os damos algunas recomendaciones para que podáis transmitirlas a vuestros hijos e hijas y que estos afronten los exámenes sin problemas:

  • Primero, es importante mantener la calma, no podemos dejar que la preocupación nos colapse y nos impida pensar con claridad.
  • Al comenzar el examen es clave que atendamos a las instrucciones que nos dé el/la profesor/ra sobre el tiempo, cómo desarrollar cada pregunta o cuánto puntúa cada una. Es importante que leamos con atención TODAS las preguntas COMPLETAS.
  • ¿Por dónde empezar? Si tenemos el tiempo justo es importante saber cómo distribuirlo. Elige las preguntas que tengas la certeza de poder contestar bien. Lee toda la pregunta y presta atención a lo que te piden que resuelvas. Contesta solo a lo que se te pide, es importante que no pierdas tiempo con asuntos que no son evaluables de esta manera, demuestras buena comprensión del tema y de las instrucciones que te han dado. Puedes también dibujar un esquema de los puntos importantes que vas a comentar.
  • Es importante cuidar la presentación, hacer la letra clara y revisar las faltas ortográficas que se puedan cometer, respetar los márgenes y utilizar adecuadamente los signos de puntuación, evitando escribir párrafos demasiado largos y difíciles de leer. En la medida de lo posible, se ha de evitar hacer tachones.
  • Revisa el examen antes de entregarlo. Tómate tu tiempo, quizás ahora puedas recordar algún dato que pasaste por alto o corregir algún error. Es también un buen momento para revisar las faltas de ortografía.
  • Una vez en casa, trata de buscar en tus apuntes y esquemas aquellos temas que no recordaste e intenta pensar qué podrías haber mejorado. Toma nota sobre tus correcciones y tus calificaciones.
 

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